¿La crisis influye en la conducción?

La actual situación económica incrementa la ‘conducción subconsciente’, que provoca reacciones tardías o cometer alguna imprudencia, con el consiguiente riesgo de sufrir un accidente.

 

12/11/2014 Por Redacción

 

Quien conduce un vehículo está expuesto a sufrir un accidente de tráfico. En cuanto a las causas y factores más comunes de la siniestralidad, se suele aludir a los fallos mecánicos, las irregularidades de la vía, la climatología y, obviamente, a las conductas humanas.

 

Respecto a estas últimas, la falta de experiencia, el cansancio, conducir bajo los efectos del alcohol o distintos tipos de sustancias y las acciones temerarias han sido, tradicionalmente, el trending topic de la accidentabilidad. Un ranking en el que cada vez cobran más relevancia cuestiones como las distracciones y el estado emocional.

 

Sobre estos aspectos, un estudio elaborado por Attitudes en plena crisis económica desvela que el 75% de los españoles consultados afirma haber conducido de manera subconsciente en alguna ocasión. Esto es, ponerse a los mandos de su vehículo “sin conciencia plena, atenta y reflexiva a lo que sucede” mientras se realiza una acción de tanta responsabilidad.

 

En relación a por qué se produce este fenómeno, el informe señala, como principales causas, la frecuencia de conducción y los trayectos habituales. Sin duda, razones de peso que no pondremos en duda pero a las que se han de sumar otras propiciadas por la coyuntura actual.

 

Así, no es de extrañar que, mientras conduce, un ciudadano realice mentalmente operaciones matemáticas para saber si llegará a fin de mes; o regrese a su domicilio preocupado ante el expediente de regulación de empleo (ERE) propuesto por su empresa; o circule pensando en las facturas que le adeudan; o en una importante entrevista de la cual puede depender su futuro profesional… ¿Es preciso continuar?

 

Estos supuestos, fruto de las circunstancias que vivimos hoy en día, contribuyen a que el conductor se ‘desconecte’ durante el recorrido. Por lo tanto, han de incluirse dentro de la denominada conducción subconsciente, ya que, a tenor del estudio, la misma “se caracteriza por la alta incidencia de estar pensando en otra cosa mientras se conduce”, además de “no recordar parte de lo sucedido durante un trayecto u olvidar hacia dónde se iba”.

 

Las consecuencias más comunes de conducir en dicho estado son “reaccionar más tarde de lo normal o llevar a cabo alguna imprudencia, caso de ‘saltarse’ un semáforo en rojo, girar en dirección contraria, no respetar un stop, conducir a mayor velocidad de la permitida o no guardar la distancia de seguridad”.

 

Coloquialmente, siempre se ha dicho que la forma de conducir es un reflejo de la personalidad del individuo. Y por extensión, como ha quedado expuesto, de sus preocupaciones. Ante una situación como la actual, es probable que, en muchos casos, no podamos solucionar de un día para otro nuestros problemas, pero sí está en nuestra mano dejarlos ‘aparcados’ llegado el momento de ponernos a los mandos de un vehículo.